ERDERA - MEDIA LENGUA
p o r
A N T O N IO T O V A R
El térm ino errfera “ (en) lengua extranjera” , com o su opuesto euskera “ (en) vascuence” , con tien e un elemento -era que 6s ad
verbial, “ derivativo op erativo” , según lo llama Azkue (M orfología p . 112). E jem plos: biziera “ m odo de vid a” , ibilera “ m od o de an dar” , izaera “ estado, manera d e ser” , izkera o m intzaera “ lenguaje” , etc.
N o es cierto, co m o supuso Humboldt (E xam en, trad. española de Aranzadi, RIEV XXVI 52), <iuien se basaba en la form a erdara (que y o cre o, se explica por asim ilación com o eusltara), que exista en eUa el elemento -csra “ según” . N i tam poco vale ia ex p lica ción apun
tada en el D iccion ario de L ópez Mendizabal (s, v. euzkera, que seria d e euzfeo-eí-a), según la cual tendríam os ele “ lengua” (1).
El vasco vien e a c o in c id ir con el latín en designar adverbial
mente los nom bres de idiom a. R ecordaré un fam oso verso del poeta Enrwo (A nn. v, 503 Vahlen) : Hispane non R om ane m em oretis toqui m e, o un pasaje de C icerón (Verr. II 4, 2) : L atine m e s c íto te , non accusatorie toqui. En la época clásica tiene m ucha vida esta con s
tru cción en giros co m o scire Latine “ saber latín ” (T ovar Gram. hist.
tai.. Sintaxis p . 109), con stru ido exactamente com o euskeraz bai al dákizu “ ¿sabe V. euskera?” , c o n Ja desinencia -z que viene a reforzar la antigua term inación -era, tal vez desgastada en su v a lor adverbial.
P or cierto, y dich o sea de paso, que una vez explicada la termi
n a ción -era y su valor en latín, resulta clara la exacta corresp on d en cia entre euskera y va scu en ce, ya que este térm ino, que m u ch os h o y
(1 ) Ya H. Schuchardt recon oció el carácter adverbial de euskara, euskera:
“ ...e s ist elgen tlid i eln Adverb, mit der Endung -r a , w le rom an ice u. a .” Die iberisch e Dekiioation (W ien , 19 0 7), 11.
siguen la moda de despreciar, es V asco/iíce, adverbio latino que tra
d u ce insuperablemente la expresión euskera.
¿C óm o interpretamos ahora el elem ento erd- que nos queda? La única exp lica ción dada, que y o sepa, hasta ahora, es la de Humboldt (l. d t . ) , quien creía ver e rr i “ tierra, país” , lo cual no' satisface foné~
ticam ente y resulta lo contrario d e lo q u e con v ien e desde el punto de vista sem ántico: “ en su origem — d ic e Humboldt^— , quiere d e cir, co m o traduce el d iccio n a rio m anuscrito, langae du pa¡¿s, porqu e el R om an ce en realidad e§ la lengua del país de España y d e Francia.
Sólo en tanto que el vascongado y ed basque francés contraponen esta lengua general ded país a su p ecu lia r idiom a, es p o r lo que rram endi explica la palabra una vez c o m o lingua peregrin a y otra
co m o lingua H ispanlae uernacula.” . La ex p lica ción de H um boldt no ha satisfecho ni a W . J. van Eys, quien en su d iccio n a rio d ic e : “ il nous sem ble que cette étym ologie laisse à déslrer” , n i ta m poco a su traductor Aranzadi, que en nota al pasaje {fílE V XXVI 52) exp lica ;
“ descarguem os a H um boldt de la responsabilidad de tamaña in con gru encia, ya que es el d iccion a rio m anuscrito ei que tiene la ver
dadera respon sabilidad: n o hay porqu é suponer la d eu fón ica, sino qu e el radical es erd” .
Para interpretar tal radical viene en nuestra ayuda la considera
c ió n d e lo s térm inos, d e matiz despectivo, que cada pueblo suele apli
c a r a lo s que no en tien d en su len-gua y hablan un idiom a in com p ren sible. A sí V. B ertoldi {La palabra quale m ezzo di esp ression e pp. 31, 82 ss.. Il linguaggio «m a n o nella sua essenza universale e nella s/oirù cità d ei suoi aspetti p. 47 s.) ha e x p lica d o el térm ino gr. bárbaros, lat. barbarus (2), ai. balbala-, etc., en relación con un hexám etro que se le e en P om peya :
Barbara barbaribus barbabant barbara barbis.
Sim plificada la base on om atop éyica qu e hay en bárbaro, la tene
m os en la glosa latina babit “ parlotea” , en balbus “ tartamudo” , 6a- bulus “ charlatán” , in glés baby, etc. Véase J. P ok o m y Indogermanis^
ch es W órterbucjt 91 s. C on idea semejante llam an lo s esilavos a lo s alem anes n ém ec (3), es d e cir “ m udos” (aesl. ném u “ m u do” ) , dado que h ablan una lengua incom pren sible. T am bién sabemos que en irlan
dés m ed io se llamaba a lo s d e otra 'lengua c o n térm inos co m o máen
“ m u d o” , m enn “ tartam udo” , etc., según un trabajo d e H. Butler >en A ntlqu¡t)f XXIII 20 ss. citado por P o k o rn y en W issenschdftU che
( 2 ) Préstamo g r ie g o , v . Walde-Hofmann LEW i 94, Ernout-M eillet DEL*
Í03.
( 3 ) Doy la form a rusa, ortogra fía antigua némecu, ch eco n ém ec, pol. a ie-
m ie c ... la m b ién rumano nemtsesc.
Forschungsberichts, 2 P isan i-P okorn y, A llgem eine uiid verg teich en d e Sprachw issenschaft. IndogermanisUk, K eltologie (B em 1953)» p. 128*
Así erd-era querrá d e cir “ (hablando) a raedlas” , de erdi “ m ed io” , y correspondería perfectam ente al giro español hablar con m edia len~
gua, ser un media lengua, ap-licable a n iñ os, tartamudos, etc,, y sin paralelo en otros idiom as. El D iccion a rio de la Academ ia define /n i
dia lengua: “ a p o d o que se da al que p ron u n cia im perfectam ente lo que habla p or im pedim ento de la lengua; y tam bién se d ic e d e la misma p ron u n cia ción im perfecta; v. g. em pezó a con tar una noti
cia aquel m edia lengua: y tam bién em pezó a contarla c o n su m edia lengua” (ed. 4.* 1803, y de m odo semejante en la 17.* 1947) (4).
•Dificultades fonéticas no hay n in g u n a : la -í de erd i falta co m o la de ibilli en ibilera, o la de etorri en eiorrera “ advenim iento” . Que en el D iccion a rio de L ópez Mendizábal hallem os errdera pero en ca m b io erd i, c o n distintas erres, es una prueba más de que es inadecuada la distin ción entre ellas ante con son an te: en el m ism o d iccio n a rio ha~
llam os erde y errd e, erbí y errbi, etc., idén ticos.
( 4 ) J. Gorostiaga (Gernika 14, E nero-M arzo 1951, págs. 1 6 -1 7 ), tras, explicar euskera, e tc ., com o un ca lco del rom án ico manera (lat. m anuaria), para lo cual supone que eskuera es la form a prim itiva, interpreta erdera com o traducción de lat. medieval medletas Unj^uae para el cual rem ite a Du- ca n ge. La expresión habría pues n a c id o en pleitos en los cuales deWan irv»
tervenir tantos testigos de una len gua com o de otra. La explicación de Gorostiaga es indudablemente interesante, pero peca a mi Juicio de a rtificiosa . En el Glossarium de Ducange, medietas lin guae (v 116 c , ed. 1938) se halla atestiguado, para Inglaterra eo la época norman<ia, sobre que debe ser igual el número de testigos de len gua indígena y de lengua extranjera. Nada de esto consta pa ra otro territorio, ni el nontbre general de “ lengua extran
jera” es adm isible que pueda venir de cosa tan secundaria y derivada com o es la reglam entación procesal del bilingüism o.